Libertad
“Estamos alineados en la fila de la moral
hipócrita, rodeados de máscaras y caretas. Ser verdaderamente libre es
poder dar un paso al frente.”
-Rebelde
Way
De pequeños somos dependientes y vulnerables.
De adolescentes creemos (o queremos) ser libres e independientes anhelando espacio para uno mismo, ignorando muchas cosas.
De adultos volvemos a ser
dependientes y vulnerables, pero esta vez no de nuestros padres sino de la
economía y el sistema capitalista.
Lacan propone el “discurso capitalista”: es imposible alcanzar la felicidad total por vía del consumo. La lógica de este discurso pone en impotencia al sujeto que intenta rellenar con bienes el vacío entre el goce buscado y el goce obtenido. Vivimos en una sociedad de consumo, la globalización económica ha transformado al hombre en objeto que compra objetos.
La sociedad moderna nos
ofrece supuestas seguridades y nos instalan convicciones de que todo es posible.
Al no tener un imposible, el “todo se puede" se reemplaza por: “lo querés,
lo tenés" o “si podés, debes tenerlo".
Centrando esto en el
adolescente, deja a este parado frente a la lógica del discurso capitalista: se
“es" si se tiene. Los adultos dependen
de la economía, los adolescentes y niños dependen de los adultos. Entonces…
¿Qué pasa cuando se tiene todo lo que se quiere? Se frustra el deseo y se va empobreciendo, eso hace el consumo.
El adolescente de hoy no conoce la frustración a causa del consumo y la ilusión que nos vende la sociedad de poder librar los límites de todo lo que uno quiere.
Todo esto nos lleva a pensar: ¿soy libre?
Si lo que tengo me hace “ser"
y
lo que soy depende de lo que puedo comprar
y
lo que me puedo comprar depende de mi economía
si
constantemente dependo de algo o alguien
¿Soy
realmente libre?
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